I.
Revista

lunes, 29 de noviembre de 2010

El hilo de oro

Los buenos libros bien podrían recordar a esos tapices en que se mezclan hilos de oro sin solución de continuidad con los más comunes, y en que una hoja, una mano, un pájaro aparecen de pronto transfigurados por una puntada de luz. Convocar la palabra, hacer aparecer ese hilo de oro, es la misión de la literatura. Estos son algunos de los libros en que tal pequeño milagro se ha producido en estas tierras, durante los últimos 60 años.
Gustavo Martín Garzo