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Revista

miércoles, 25 de junio de 2014

La escritora Ana María Matute muere a los 88 años

La escritora Ana María Matute premio Cervantes en 2010, académica y una de las grandes autoras de la posguerra, ha fallecido este miércoles en su domicilio de Barcelona a un mes de cumplir 89 años. Hace sólo unos meses, fue la encargada de entregar la última edición del Premio Nadal en su ciudad, donde había nacido el 26 de julio de 1925.
La literatura realista, fantástica e infantil fueron las tres vertientes que caracterizaron su obra con un estilo de aparente sencillez que escondía la complejidad del ser humano. Matute acaba de entregar a la editorial Destino su nueva novela: Demonios familiares, prevista para septiembre.
Fotografía de Chema Conesa (1996)
"Su papel fue relevante en la posguerra desde el punto de vista sociológico, por su condición de mujer que jugó un papel importante al abrirse paso en un mundo machista, y literario al reflejar la realidad de su mundo a través de líneas duras y poéticas con dosis de ironía", asegura Emil Rosales, editor de Destino.
Con Ana María Matute se va uno de los últimos escritores esenciales de los años 50 y 60, en especial mujeres, tras la muerte de autoras como Carmen Laforet, Ana María Moix, Esther Tusquets y Carmen Martín Gaite.
fuente

El editor de Anagrama, Jorge Herralde, ha dicho a Efe que esta mañana ha sido una "dolorosa sorpresa" conocer la muerte de Ana María Matute, una escritora que junto con Carmen Martín Gaite considera que fueron en la década de los noventa "las reinas del mambo" de la literatura española.


Herralde ha rememorado que hace apenas unas semanas coincidió con ella en un hotel barcelonés, "tan alegre como de costumbre". "Fue una gran escritora y una gran persona", ha apostillado.
Asimismo, ha desvelado que empezó a leerla de adolescente y que le gustaron mucho sus primeras novelas, como "Primera memoria".
"En aquellos tiempos, al lado de Juan Goytisolo, eran dos estrellas emergentes de la literatura barcelonesa en castellano", ha apuntado.
Sobre su relación personal, Herralde ha señalado que eran buenos amigos desde hace muchos años y no ha escondido que habían compartido muchas "cenas, copas y risas, porque era una mujer siempre alegre y con sentido del humor, algunas veces muy negro".